A VECES, EL LECTOR
SE TROPIEZA EN LA ENTRADA...
Defensora del lector. Columnista de El Tiempo, 16 de febrero de 2008
El periodista es, ante todo, un comunicador y su lenguaje ha de ser claro, preciso y concreto, para que el lector capte la esencia de la información. Eso es especialmente importante en el primer párrafo de la noticia, que en la jerga periodística se conoce como lead (tomado del inglés 'conducir'), que debe ser atractivo y llevar a un pronto conocimiento de los hechos, y que el Manual de Redacción define como "la puerta de entrada a la noticia".
Una buena introducción debe resumir lo más importante de la noticia y despertar la curiosidad del lector. En la edición del 7 de febrero, la Defensora encontró dos ejemplos de lo que no debe ser un lead. Dice en la primera página de EL TIEMPO, bajo el título: '¿Plata de Cajanal en maletín de los $ 400 millones?': "La que parecía ser una historia sacada de una película es ahora la que daría pistas sobre el verdadero dueño de los 400 millones de pesos que aparecieron abandonados la semana pasada en una cafetería de Bogotá...".
Esta críptica redacción deja al lector más preguntas que respuestas. El redactor del lead intenta generar expectativa; sin embargo, el abuso del modo condicional en los verbos lleva a una vaga primera frase y solo en el último párrafo explica cuál es la historia que 'parece' (no 'parecía') sacada de una película: El día en que apareció el maletín, la abogada aseguró que era un caso de extorsión de delincuentes que asaltaron su oficina. Y que no denunció el hecho por temor. Las autoridades creen que el dinero es de ella, pero no dan crédito a su versión".
Si a veces la redacción resulta rebuscada, en otras ocasiones peca de simplista. Eso sucede en el lead publicado en la sección Deportes bajo el título 'Chicó, debut colombiano', que presenta una abrumadora repetición de términos: "Esta noche será el triple estreno en la Copa Santander Libertadores: Boyacá Chicó será el primer equipo colombiano en participar en la edición 2008; Alberto Gamero se estrenará como técnico a nivel internacional lo mismo que su equipo, el que apenas tiene cuatro años en primera división. El rival será el Audax Italiano en Chile, en la primera fase o repechaje que da el cupo para la fase de grupos"...
En este primer párrafo de la noticia, la conjugación 'será' aparece en tres ocasiones; también están repetidas las palabras 'primera', 'estreno', 'equipo' y 'fase'... Con frecuencia, los reporteros abusan de los verbos 'ser' y 'estar', en lugar de reemplazarlos por otros más precisos. Con un simple ejercicio de sustitución se habría logrado mayor brevedad y precisión: 'Esta noche, en el triple estreno de la Copa Santander Libertadores, Boyacá Chicó inicia la participación colombiana en la edición 2008. Alberto Gamero debuta internacionalmente como técnico, al igual que su equipo, que lleva apenas cuatro años en la primera división. Se enfrenta, en Chile, al Audax Italiano, en la primera fase o repechaje que da el cupo para la fase de grupos'.
La buena redacción es la base de la comunicación escrita, y aunque hay muchas maneras de transmitir una información, la más eficaz es siempre aquella que es directa y atractiva. En el primer caso, la excesiva originalidad para captar la atención del lector dio al traste con la claridad. En el segundo, el exceso de simplicidad condujo a un párrafo soso y reiterativo. En ambos casos, el lector se tropezó con la puerta de entrada de la noticia.
A LA HORA DE TITULAR
LA INFORMACIÓN
Por: Víctor León Zuluaga Salazar, Defensor del lector de El Colombiano
Hace varias semanas el lector Luis Fernando Mejía se quejó de la forma de diferente como titulan los periódicos y preguntó: "Señor defensor a qué se debe que los periódicos utilizan títulos tan distintos para la misma noticia. Yo habitualmente leo El Tiempo, El Mundo y EL COLOMBIANO y encuentro que no coinciden" y agregó que "a veces dicen una cosa que no se encuentra y también son confusos".
Las inquietudes del lector son totalmente válidas. Ya me había referido a estos aspectos de la titulación en las columnas del 7 y el 14 de mayo del año pasado. Con los títulos los periódicos dejan una huella de identidad. Cada medio tiene su estilo de titulación y además, si se mira con detalle, las informaciones son distintas: unas más extensas, con datos adicionales o de contexto. El estilo es diferente en la medida que haya originalidad y no mera trascripción de un texto que llega de una agencia de noticias o de un boletín de prensa suministrado por tal o cual entidad.
Pero de todas maneras, aunque los títulos sean diferentes deben reunir los requisitos mínimos. Deben ser claros, informativos, precisos, fáciles de leer y comprender, atractivos y honrados.
La claridad es el atributo principal que reúne a los demás. Un buen título presenta un resumen de la información en pocas palabras y la frase que resulta es comprendida sin equívocos por el lector. No se exagera ni minimiza el hecho, corresponde justo a lo que dice el texto completo e induce al lector a avanzar en la aventura de llegar hasta el punto final.
Titular es tarea compleja y crucial. Lograr un título acertado exige talento y tiempo. Además, como muchos lectores sólo leen los titulares, se multiplica el compromiso y el esfuerzo del diario para satisfacerlos y garantizarles el derecho a la información. Ya los medios de comunicación los envían con prontitud a su teléfono móvil.
La introducción al libro El titular. Manual de titulación periodística, del periodista y profesor de la Universidad de Sevilla Antonio López Hidalgo, afirma que el título es "un buen reclamo, un rótulo luminoso o un guiño pretenciosamente seductor; y, en todo caso, es una información y es también una opinión. Alex Grijelmo (1997:453) dice que e título es la mejor credencial de su texto. Harris (1973:279) dice que el título es el escaparate de la información. Para Vigil (1964:203) el título es como la definición de la noticia. Mar de Fontcuberta (1995:117) es menos metafórica y más explícita: la primera impresión que recibimos de una noticia suele ser a través de un titular".
El autor José Javier Muñoz dice que "un mal título puede arruinar una buena información, pero en ningún caso un título bueno mejora la calidad del texto informativo, aunque sirve para atraer a la lectura".
El manual de estilo y redacción de EL COLOMBIANO define, en el capítulo VIII sobre Titulación, los criterios que deben seguir los redactores y editores a la hora de titular la información. El numeral 8.1.1 dice que "Los titulares son el principal elemento de una información. Sirven, entre otras cosas, para llamar la atención del lector e indicarle de qué se trato lo que va a leer. Es absolutamente necesario".
El numeral 8.1.2 reza que "los titulares deben ser concretos, inequívocos y sin sensacionalismo. Deben responder fielmente al texto de información y no deben establecer conclusiones que no aparezcan en éste. A su vez, deben ser creíbles, atractivos, muy informativos y, si es del caso, imaginativos".
Y más adelante, el numeral 8.1.4 advierte que "no se deben hacer malabares de palabras en ellos. Claro que en algunas secciones, como las de Deportes, Arte y Cultura, Vida y Sociedad, por ejemplo, los mismos contenidos se prestan para titulares con sabor, gracia y buen humor. Sin embargo, en todos los casos, es relevante que respondan al texto".
En suma, el título debe darle respuestas al lector. No debe confundirlo o engañarlo con trampas sensacionalistas. "Deben ser concretos, inequívocos, asequibles para todo tipo de lectores, escuetos, pero correctos gramatical, semántica y sintácticamente", tal como dice el Manual de estilo y redacción de EL COLOMBIANO.